Crónica de una cotidianidad invisible


Son las 9:00 am del miércoles 24 de Enero del 2018, me encuentro en el centro, un problema en la programación de clases se interpondrá entre nosotros pero no por eso dejaremos a un lado las clases, razón por la cual nos dimos la tarea de crear una crónica sobre un lugar del centro.

Poco a poco  fui avanzando, decidí no caminar tanto y pasar a un lugar más común pero al parecer invisible, pareciera volverse común y con perdida de interés, nuestro “Palacio municipal de Puebla” así como avanzaba fui analizando sus utilidades como su alrededor, me topé con un recuadro pequeño que mencionaba como este fue reedificado por un arquitecto de origen inglés en el año de 1888, mismo proyecto que lo llevo a ganar su medalla de oro.

Entre sus otros proyectos se menciono la alhondiga muy importante para aquel interesada con la historia libertadora de México. 

Continúe con mi camino, recordé a lo largo de la caminata haber escuchado en un momento como el mismo arquitecto diseñó la Beneficencia Española.

Al llegar a la puerta de la construcción pude notar una mujer uniformada de color azul con blanco, reconociendo al acercamiento pude notar que era una policía resguardando la entrada del lugar, el cual perteneció con una puerta abierta a lo largo de 40 minutos más, no note movimiento alguno dentro de las instalaciones.

Justo a lado note la entrada del teatro, mostrando su función de los sábados para el teatro ciego con una lona con un diseño no muy bueno, sin embargo lograba captar mi atención, prometía diversión y estimulación a distintos sentidos (tacto, gusto, oído, olfato).
La función decía comenzar a las 8 de la noche, justo en el lugar donde se mostraba.

Quise cambiar de lugar, nada.

Durante mi llegada al punto de reunión también había recordado no haber visto muchas tiendas abiertas y a disposición para tomar un buen té, me llamo la atención ver como el estancamiento después del temblor del 19 de septiembre, repetido después de otro mismo en años anteriores y que parecía ser una casualidad muy especial dejo durante los siguientes meses unas perdidas significantes a los locatarios del lugar.

Más lugares cerrados y en construcción.


A pesar de transcurrir 30 minutos desde mi llegada no surgió mayor movimiento en la puerta, siguieron las mismas puertas cerradas en el palacio y la misma policía recargada en uno de los murales que le rodean.

Se acerco otro personaje uniformado, azul, mismo color, inferí que seria otro policía cuidando el establecimiento pero al parecer era un informante del lugar, tomo su radio e informo una grabación ubicada en el zócalo y que era autorizada a un ciudadano llamado Alejandro, comento "aquí unas grabaciones de Alejandro, todo bien, ya saben que se iba a grabar" el policía finalizo sus palabras.

No podría imaginar quien seria aquella persona a cargo de dar los permisos de grabación para el zócalo municipal.

Finalice mi estancia visitando por ultimo las instalaciones para información turística, que desde mi punto de vista son de los principales lugares en Puebla con mejor capacitación y atención. 

Entre nuestros mejores tesoros, guardamos nuestros arquitectos.




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